La Comunicación

Siempre he pensado que para establecer una correcta comunicación debemos de desaprender a jugar al tenis. Me explico. El juego del tenis, no hace falta decirlo, consiste en mandar la pelota al sitio donde el compañero no pueda devolverla. Pero cuando comenzamos a aprender a jugar al tenis, si intentamos hacer esto nos cansamos a los 5 minutos y acabamos con lumbalgia. Todo lo contrario. Nos esmeramos en pasar la pelota en condiciones a nuestro compañero con el fin de que nos la pueda devolver, también en condiciones, y hacer cuantos más pases mejor para no caer en el aburrimiento. Y ello exige esfuerzo, concentración, ponerse en el lugar del otro, … si la pelota (el mensaje) no es bien enviada, el juego (la comunicación) se interrumpirá y terminaremos molestos por los resultados tan mediocres.

Y como muestra, un ejemplo …

En cierta ocasión, una familia inglesa pasaba sus vacaciones en Escocia y, en uno de sus muchos paseos, observaron una preciosa casita de campo que, de inmediato, les pareció encantadora para el próximo verano.

Averiguaron quien era su propietario y resultó ser un pastor protestante, al cual se dirigieron para que les mostrara la finca. El propietario, amablemente, se la mostró y fue del agrado de la familia, tanto por su situación como por su comodidad, y así, quedaron comprometidos para alquilarla el próximo veraneo.

 

De regreso a su hogar se pusieron a recordar los detalles de cada habitación. De pronto, la esposa se dio cuenta de que ignoraba dónde se encontraba el WC (inodoro)...

 

Como los ingleses son terriblemente prácticos escribieron al momento al pastor en los siguientes términos:

 

“Estimado Señor: Soy un miembro de la familia que hace unos días visitó su finca con el deseo de alquilarla para el próximo verano. Como entonces omitimos un detalle, quiero suplicarle que nos dé una idea de donde está el WC.”

 

Al recibir la carta, el pastor desconoció la abreviatura de WC y, creyendo que se trataba de la capilla “Well Chapel” contestó de la siguiente manera a la familia:

 

“Estimados Sres.:

 

Tengo el gusto de informarles que el lugar al que se refieren queda a unos 12 kms de la casa. Es molesto, sobre todo cuando se tiene la costumbre de ir con frecuencia, pero algunos llevan la comida y permanecen allí todo el día.

Unos viajan a pie, otros en tranvía, pero llegan casi todos al mismo tiempo para comenzar los actos.

 

Hay lugar para cerca de 400 personas sentadas, pero, además, pueden permanecer en pie otras 100.

Los asientos están forrados de terciopelo púrpura y está conectado el aire acondicionado para evitar sofocaciones.

Les recomiendo que lleguen temprano para encontrar sitio. Mi señora, hace diez años, tuvo que estar todo el tiempo de pie y desde entonces no ha vuelto a utilizar el servicio.

Los niños se sientan juntos y cantan a coro.

 

A la entrada se les da un papel a cada uno y a los que no les alcance el reparto, por haberse agotado, pueden usar el papel de la persona que esté al lado, pero deberán devolverlo a la salida, pues hay que continuar utilizándolo durante un mes.

 

Todo lo que se deja depositado es para dar de comer a los enfermos, huerfanitos y pobres del hospital.

 

Disponemos de fotógrafos especiales que toman fotografías en diversas posturas del acto.

Estas fotografías serán publicadas después en la sección “Vida Social”, para que así todos puedan conocer a las altas personalidades y también a sus esposas en estos actos tan humanos.”

 

Por supuesto que al leer la carta, los ingleses cambiaron el lugar de veraneo.

 

P.D. He hecho esta carta más larga de lo usual porque no tengo tiempo para hacer una más corta

 

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