El Hábito

Suelo insistir con frecuencia a mis alumnos lo que se parece la gestión de la empresa y la gestión de la  familia (sobre todo a los que tenemos 4 hijos y amplia experiencia en su educación). Les digo que se imaginen como es la mente de un niño pequeño, muy pequeño. Es como el patio de butacas de un cine antes de empezar la sesión. Todo lleno de asientos vacíos. El hambre y el sueño son estados naturales del hombre, pero saber comer y dormir son hábitos que se adquieren. Si a nuestro hijo pequeñito le decimos que todos los días tiene que irse a una hora concreta a la cama, al principio le costará, pero el concepto de disciplina, pasado unos días, se sentará en nuestro patio de butacas sin problemas porque toda la sala está vacía. Si a nuestro hijo le decimos que tiene que comer también verduras, aunque no le gusten, que no le gustarán, con la insistencia  al final acabará por tomarlas, porque el concepto de planificación encontrará aposento en ese patio de butacas libre de conceptos. Si le decimos que tiene que lavarse las manitas antes de comer, así lo hará con nuestro razonamiento, porque igualmente la gestión de la limpieza encontrará acomodo fácilmente. Pero si no acostumbramos desde pequeños a nuestros  hijos a la disciplina, a la planificación, a la organización, y lo intentamos hacer con el paso de los años, su butaca mental estará ya llena de conceptos acomodados y entonces no entenderá porqué ha de hacer esas cosas si nadie se lo había dicho antes.

Y con el trabajo sucede lo mismo. Si desde el principio no educamos a nuestros trabajadores en la cultura corporativa de la empresa, todos los malos hábitos de otros compañeros serán adoptados y no habrá luego tiempo para rectificarlos.

Y vendrán los malos hábitos, repentinos, mal educados, sin conciencia de las actuaciones ni de los avisos del cliente…

-Un hombre conduce un coche, sube por una carretera de montaña, retorcida y escarpada. Una mujer también al volante, baja por la misma carretera. Cuando se cruzan, la mujer saca la cabeza por la ventana y grita: - CERDO! El hombre saca también la cabeza por la ventana y contesta: - VACA! Cada uno sigue su camino. Cuando el hombre tuerce por la curva siguiente, se encuentra con un cerdo en medio de la carretera y el coche se estrella en el valle... (Fuente: La magia de la metáfora: NICK OWEN, DESCLEE DE BROUWER, 2003)

P.D. " El peor jefe que nos puede tocar, es un mal hábito..."

 

 

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