Por qué se estudia hoy tanto la felicidad

De entre las conferencias y seminarios que a lo largo del año imparto en distintos foros, desde hace un tiempo es sin duda la de la “Actitud positiva y gestión de la felicidad” la que más me reclaman desde empresas, centros de negocio y enseñanza e Instituciones oficiales.

¿A qué es debido? En mi opinión está íntimamente relacionado con dos aspectos. Uno consciente; la crisis. Otro sobrevenido sin apenas darnos cuenta. El aumento de la esperanza de vida. Desde principios de 1900 hasta hoy, hemos incrementado en más de 40 años la esperanza de vida (qué barbaridad¡¡¡). Recuerdo cuando en la época de nuestros abuelos se oía eso de “se jubiló y en apenas un par de años falleció”. La generación que está cumpliendo ahora 20 años con casi toda seguridad vivirá hasta cerca de los 100. En definitiva, a la hora en que se jubilen les quedará unos 30 años más de vida. Eso sí es un cambio. Y hay que prepararse para el mismo, pues nunca tuvimos esa experiencia ni el cuerpo humano, a no ser que se entrene en su aspecto físico y espiritual, está habituado para vivir tanto tiempo en buenas condiciones.

Por eso conviene, con celeridad, ser personas que vivamos y transmitamos sensaciones positivas. ¿Qué tienen en común ese tipo de gente? Habitualmente se ha estudiado (trabajo para los sicólogos) justo el efecto contrario. La gente con problemas. ¿Pero por qué no fijarnos en copiar a los que han escogido en la vida ser parte de la solución y no del problema?

En mis seminarios suelo preguntar a los asistentes de qué se aprende más, de los errores o de los éxitos. Y es habitual que la respuesta sea… de los fracasos. No, no es así. El error es una oportunidad para aprender,  pero aprender con humildad. Cuando un fracaso no se asimila es una derrota. Pero si con nuestros errores nos ponemos en una disposición humilde, entonces sí podemos aprender. ¿De quién? De los mejores, de los triunfadores. De esa forma, los errores te hacen crecer como persona, y los aciertos hacen crecer tu negocio.

Y hemos de ponernos en la mejor de las predisposiciones para ello. No se hace un mundo (ni una empresa) diferente, con gente indiferente. Los clientes no tienen interés en saber lo DURO que trabajamos para ellos. Quieren saber lo SIMPLE que resulta trabajar con nosotros. Si no está motivado, no motivará al cliente ni a nadie que se le acerque.

Y esto entronca directamente con la gestión de la felicidad, en el mundo laboral y personal. Nadie fracasa por golpes técnicos, sino emocionales. No es lo mismo quedarse en el paro con una familia y entorno que te ignore a que te suceda lo mismo con una familia que te adore y apoye. La felicidad no viene por factores externos, sino internos. ¿Cuándo es buen momento para ser feliz? Ya, ahora. Piense cuando era más pequeño y soñaba que la felicidad le vendría cuando tuviera esa moto, luego el coche, posteriormente esa mujer que quisiera estar con usted, después cuando tuviera hijos, se comprara la casa deseada, nietos… Siempre nos faltará una moneda para ser felices si pensamos así.

Hay enigmas, que los resuelve el hombre. Hay misterios, que no se descubren ni resuelven. Se desvelan. Y debemos actuar  ante ellos con asombro, curiosidad y humildad. Y la felicidad no es un enigma, es un misterio. Tenemos que ponernos en condiciones adecuadas para que se nos pueda desvelar y experimentar. El miedo ha sido el mayor de nuestros agentes paralizantes. Y solo con amor se puede vencer. Y con una educación, desde nuestra más tierna infancia, en valores.

Hay 3 derechos fundamentales de todo ser humano. La prosperidad (todos nacemos con las mismas posibilidades, no con las mismas oportunidades), la paz (a nadie le dan clases de perdón, de humildad, de generosidad,…) y la felicidad (pero no nos enseñan a ser felices). Tenemos casi todos los remedios para los males del cuerpo cuando ya se han causado pero ninguna formación en ser feliz.

A su vez estamos compuestos de aspectos biológicos (necesitamos alimentarnos), sicológicos (tenemos alma que es la suma de la inteligencia y la voluntad) y espirituales (buscamos algo superior a nosotros mismos)

Por tanto, la educación por la que tenemos que luchar es la que nos enseñe desde la biología a ser productivos, nos desvele las emociones desde nuestro aspecto sicológico y las creencias para ser felices desde nuestra rama espiritual.

Por las mañanas (imagino) nos limpiamos  con naturalidad los dientes. Limpia también el cerebro. Un cambio de ACTITUD puede cambiar tu vida. Simplemente depende de ti.

P.D.

Una joven pareja entró en el mejor comercio de juguetes de la ciudad. Ambos se entretuvieron mirando los juguetes alineados en las estanterías. Había de todo tipo. No llegaban a decidirse. Se les acercó una dependienta muy simpática.

- Mira —le explicó la mujer—. Tenemos una niña muy pequeña, pero estamos casi todo el día fuera de casa y, a veces, hasta de noche.

- Es una cría que apenas sonríe —continuó el hombre—. Quisiéramos comprarle algo que la hiciera feliz, algo que le diera alegría aún cuando estuviera sola.

- Lo siento —sonrió la dependienta con gentileza—. Pero aquí no vendemos padres

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Comentarios: 1
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    Dan Killeen (martes, 07 febrero 2017 13:23)


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