Dónde mira ese que yo no veo

Copiar y pegar creo que ha sido uno de los grandes inventos de la humanidad (gracias Word). Ser un genio es ciertamente complejo, pero una vez que lo detectamos es productivo fijarse en sus capacidades y habilidades e intentar imitarle en todo aquello que nuestra personalidad y competencias puedan asumir. Me gusta analizar a los mejores e intentar absorber todo aquello que de ellos puedo hacer mío. 

Viene esto al caso por los seminarios de ventas que imparto y a las preguntas de los comerciales de cómo estimo que son los vendedores ideales, máxime en esta época en la que parece que nadie compra. Época de crisis, se dice. Lo primero es quitarnos esa armadura que nos hemos puesto de crisis para justificar todo. Hasta nuestras incapacidades. Crisis es la suma de nuestros miedos, por lo que cada uno la vivimos de una forma diferente. No creo que estemos en una era de crisis sino de cambios. En definitiva, un cambio de época, donde el capitalismo deja paso al talento, al talentismo si hemos de definirlo al estilo “ismo”. Un talento que es la suma de nuestras capacidades y nuestros compromisos y que ha hecho variar las reglas del juego del mercado y de la sociedad en general.

Unas reglas del juego que han cambiado y cuya primera máxima sería precisamente el triunfo del talento (un bien más escaso que el del capital y por ende más valioso) entendido como una inteligencia triunfante, no fracasada (que también hay talentos echados a perder). Y por ello, la primera pregunta que deberíamos hacernos en nuestra profesión de ventas (y en cualquier otra) sería ¿Tenemos talento en lo nuestro? ¿Estamos empleando bien nuestro talento? La principal causa de muchas neurosis se produce cuando intentamos alcanzar algo que uno no puede conseguir.

En segundo lugar, la vocación. Palabra que viene de voz, llamada. Disfrutar es conseguir hacer lo que uno quiere. Hágase esa pregunta. ¿Está donde se apasiona?  Cuando uno hace de su pasión su profesión nos adentramos en la tercera regla del juego que es la fluidez. Las horas pasan distintas disfrutando de su trabajo que mirando las agujas del reloj esperando el cierre de la jornada. Y para ello son necesarios retos. Si los retos son superiores a nuestra capacidad aparecerá la temida ansiedad. Y si son inferiores el no menos odiado aburrimiento. La fluidez es ese espacio que va desde la ansiedad al aburrimiento y que a tanta gente le cuesta equilibrar.

Y hoy vivimos en una sociedad de equipo. En nuestras relaciones personales y profesionales. La suma de la colectividad hace que los grupos se conviertan en equipos. En mi visita siguiendo a mi Atleti al vestuario de Old Trafford del Manchester United pude ver la mejor demostración de lo que se consideraba un equipo al leer un letrero que con orgullo lucen en su vestuario y que rezaba así:

LAS 6 PALABRAS MÁS IMPORTANTES:

ADMITO QUE HE COMETIDO UN ERROR             

LAS 5 PALABRAS MÁS IMPORTANTES:

HAS HECHO UN BUEN TRABAJO

LAS 4 PALABRAS MÁS IMPORTANTES:

¿CUÁL ES TU OPINION?

LAS 3 PALABRAS MÁS IMPORTANTES:

SI TE PARECE…

LAS 2 PALABRAS MÁS IMPORTANTE:

MUCHAS GRACIAS

LA UNICA MÁS IMPORTANTE:

NOSOTROS

LA MENOS IMPORTANTE:

YO

Y para acabar con estas 7 nuevas reglas del juego, las tres últimas de vital importancia:

Saber escuchar, ser agradecido y ser optimista.

Pruebe a practicarlas. Su profesión y su vida mejorarán.

P.D. Quiero dedicar estas palabras a un entrañable cliente y amigo que me contaba una anécdota de su padre. Cuando él era niño, y ante el enriquecimiento en los negocios de otros amigos de sus padres que se embarcaban en negocios que él no había tenido en cuenta, le decía a su hijo, hoy mi cliente… ¡Pero dónde mira ese que yo no veo…!

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