Si piensa que la formación es cara, pruebe con la ignorancia

Uno de los recursos que más me gusta utilizar a la hora de explicar conceptos relacionados con la comunicación y la negociación, es la parte de la película “Julio César”  de Joseph L. Mankiewicz, basada en el clásico escrito por William Shakespeare. Concretamente cuando Bruto tiene que salir a explicar al pueblo de Roma el porqué del asesinato de César. Cuando todo el pueblo está a su favor con sus explicaciones, le toca el turno a Marco Antonio y utiliza la maravillosa técnica de “acompañar y dirigir al cliente” en lugar de enfrentarse abiertamente contra él. Viene esto al caso porque en uno de mis seminarios pregunté: ¿Habéis leído Shakespeare? Y uno de los alumnos, muy avezado él en las artes literarias, me respondió “el libro sí, pero ahora no recuerdo al autor”.  Olé.

En otra ocasión, para demostrar que no todos vemos las mismas cosas ni de la misma manera, utilicé la transparencia de la figura geométrica de un cubo para preguntar a los alumnos que veían en pantalla. Como era el inicio del curso y aún no se había dado el grado de confianza necesario entre alumnos y profesor, todos callaron. La pregunta era tan simple que les animé con voz más grave a que respondieran: …“un cubo”, dijo una chica. Las risas de uno de sus compañeros se oyeron por todo el aula e igualmente su recriminación al decirle “¡¡¡pero alguna vez has visto un cubo de la fregona así¡¡¡. Olé bis

Circula por internet (lo pueden comprobar) un anuncio en prensa de una academia solicitando para dar clases a sus alumnos  a un profesor de latín. El problema es que el anuncio reza “preferiblemente nativo”. Tres olés por la incultura.

Estamos en crisis. Cada vez se vende menos. Es más difícil salir adelante. Los precios caen,… etc. Y aún sigo oyendo a empresarios decir que ahora no es momento de formar a su personal. Pero ¿cómo vamos a salir de ésta? Seamos serios. Un profesional, de la rama que sea, debe tener como objetivo permanente en sus tareas la de la formación continua con miras a lograr la Excelencia en su trabajo.  La Excelencia es un estilo de vida, una manera de ser, no un estado permanente que lograr.

Y si no es la Excelencia, entonces ¿qué? Y si no la empezamos a buscar ahora, entonces ¿cuándo?

No conozco ningún país que haya alcanzado cotas de superación con la ignorancia. De verdad, formación para alcanzar la Excelencia… y YA. No espere tiempos mejores. Así no vendrán. No hay mejor momento.

 

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