Protagonista de tu vida

¿Cómo se sabe de la valía de una persona? Hay  una fórmula para descifrarla.

V=(C+H) x A.

Es decir, el Valor de una persona son los Conocimientos más las Habilidades MULTIPLICADOS por la ACTITUD. 

Los conocimientos y las habilidades son obviamente necesarios. Y suman. Pero la ACTITUD  multiplica. Y toda suma multiplicada por 0 da 0

¿Cómo podemos ser capaces de mejorar la cuenta de resultados de nuestras empresas?

Detrás de cada número, de cada cifra, de cada resultado económico, hay personas. La única manera que vamos a tener de mejorar ese estado es mejorando a las personas que son capaces de cambiar los estados financieros de las empresas. Seguro que su gente tiene todos los conocimientos precisos para poder hacer de su empresa una maravillosa y poderosa organización, pero como no tengan en cuenta que detrás de cada número hay seres humanos, que lo más importante son las personas, el respeto, la colaboración, la generosidad con el compañero y cliente, nunca se podrá variar la situación actual.

Podremos cambiar, para bien o para mal, en la medida en que los corazones y las cabezas de las personas que trabajan a nuestro lado quieran hacerlo.

En mis seminarios no paro de encontrarme con gente repleta  de problemas. Y a las personas con responsabilidades y mando sobre otros compañeros siempre les digo lo mismo. Trata a un ser humano como es y seguirá siendo lo que es, trátalo como pudiera llegar a ser y se convertirá en lo que puede llegar a ser.  No vivimos de lo que sabemos, vivimos de lo que sentimos. El resfriado espiritual de nuestro tiempo es la depresión. Solo usted  puede tener un proyecto para su vida. Nadie le puede programar a alcanzar sus sueños. Que nadie haga de su vida tu vida. El asesino que mata nuestros sueños es el miedo. Y quien vive con miedo vive amargado. Y se dedica a amargar a otros. No les basta con destrozar su propia vida.

Hay 3 tipos de problemas. Los que se viven en la cárcel, en el hospital y en la calle. Si su problema se vive en la calle, … ya pasará. Pero no basta con ser espectadores de nuestra vida, hay que coger el timón de la misma y convertirnos en protagonistas.

 

Un formador en una sesión grupal levantó un vaso de agua, todo el mundo esperaba la típica pregunta: ¿Está medio lleno o medio vacío? Sin embargo, preguntó: - ¿Cuánto pesa este vaso? Las respuestas variaron entre 200 y 250 gramos. El formador respondió: "El peso absoluto no es importante, depende de cuánto tiempo lo sostengo. Si lo sostengo 1 minuto, no es problema, si lo sostengo una hora, me dolerá el brazo, si lo sostengo 1 día, mi brazo se entumecerá y paralizará. El peso del vaso no cambia, pero cuanto más tiempo lo sujeto, más pesado, más difícil de soportar se vuelve." Y continuó: "Las preocupaciones son como el vaso de agua. Si piensas en ellas un rato, no pasa nada. Si piensas un poco más empiezan a doler y si piensas en ellas todo el día, acabas sintiéndote paralizado, incapaz de hacer nada." 

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