Una cosa es tener libertad y otra ser libre

El libre albedrío es un don que se nos otorgó en exclusiva a los seres humanos. Nadie más lo tiene. Ese don nos da la capacidad de elegir, de decidir libremente. Pero ese regalo que se nos concedió, puede convertirse en nuestra propia trampa. Si no lo utilizamos bien nos impedirá realizarnos plenamente. Y el ejercicio de ese don es lo que llamamos libertad.

Pero hay dos tipos de libertad. Una de elección, la que tiene que ver con el fin (lo que elegimos respecto a lo que quiero hacer, la que afecta a mi SER) y otra de acción (dirigida hacia los medios que me ayudan a alcanzar el fin, encaminada a mi HACER).

Y una cosa es tener libertad y otra ser libre.

Yo puedo tener la libertad de HACER una serie de acciones, pero solo seré libre si ejerzo esa libertad en beneficio de mi plenitud personal, de mi SER. Tengo libertad de comprar alcohol (HACER) pero si daña mi salud al depender de necesitar beber, atentará a mi SER y dejaré de ser libre. Y tenemos que aprender a ser libres.

Generación tras generación vemos que cada vez hay más libertad, pero ¿somos más libres? Nuestros hijos tienen más libertad que nosotros, pero ¿son más libres? Se exalta la libertad en el HACER pero se nos está olvidando enseñar y educar en la libertad de SER mejores personas.

Estamos exaltando la libertad en los medios y acciones pero preguntémonos si lo estamos haciendo para ser más libres en aras a nuestro desarrollo personal. Una sociedad en la que se exalta la libertad para poder hacer de todo pero no nos está enseñando a hacer bien, formándonos primero en nuestra propia libertad como personas para luego transmitirla a los demás.

Y por tanto lo primero que debemos hacer es educarnos en la libertad. Educarnos en la libertad del SER de la persona antes de que del HACER.

Y dado que esto es un foro empresarial, recomendaría a nuestros empresarios que se educaran y educaran a sus trabajadores no en el cumplimento de las normas, sino en las actitudes que conllevan valores y por consiguiente un compromiso personal. Ya hablé de ello en mi artículo anterior.

Solo con el cumpli-miento (ojito con la palabra) ya no vale. No eduquemos en la obediencia, eduquemos en la convicción. No tengamos gente involucrada (gente que vive por obligación), sino comprometida (sintiéndose responsable)

Lo primero que quita la libertad es el miedo. El miedo busca lo seguro, el amor te lanza a la plenitud.

Los miedos son a la vida lo que el viento es al fuego. Si el fuego es consistente lo aviva y hace crecer. Si es débil, el viento apaga el fuego. El problema no está en el viento sino en la consistencia del fuego.

 

Para saber elegir bien hay que decidir y prescindir bien. La libertad es el privilegio de elegir lo mejor, no lo fácil. Lo más difícil es saber decir no. Y nos acarician tiempos en los que debemos saber anteponer la libertad del SER a la del HACER

Escribir comentario

Comentarios: 1
  • #1

    raquel (miércoles, 19 octubre 2016 18:43)

    excelente