Lo importante no es si pierdes o si ganas, lo importante es que no pierdas las ganas

Si usted es cabeza de familia, que prefiere, ¿que sus hijos tengan que ir al colegio o que quieran ir al colegio? Y si es empresario… ¿qué sus trabajadores tengan que ir a trabajar o quieran ir a trabajar? Pasar del “tener” al “querer”… esa es la clave.

Cuando me requieren para que motive a los trabajadores explico que uno tiene que venir ya motivado de casa. No son tiempos para tener a un motivador en la empresa. Ah, entonces, ¿no puedo motivar a mis trabajadores?. Claro que sí, pero no como lo estamos haciendo, desde fuera, desde el puesto de trabajo, sino desde dentro, desde el corazón. Ya lo decía Aristóteles “educar la mente sin educar el corazón no es educar en absoluto”.  ¿Usted recibe clases de motivación para ser padre/madre o es desde su interior desde donde encuentra la fuerza, la pasión y las ganas  para educar y potenciar a sus hijos?

Mire, no se engañe. Conozco puestos de trabajo absolutamente monótonos y rutinarios con gente maravillosa, positiva y feliz a su cargo. Y otros creativos y amenos dirigidos por personas llenas de amargura, aburrimiento y tristeza. Y entonces… ¿Dónde está el misterio?

Hay enigmas que los resuelve el hombre. Hay misterios que no se descubren ni resuelven.  Se desvelan. Y la felicidad es un misterio. Tenemos que ponernos en condiciones adecuadas para que se nos pueda desvelar y experimentar. Y ayudar y formar (no motivar) a los nuestros para que lo consigan. Nadie dice que sea fácil, porque muchas veces caeremos. Pero levantarte sólo depende de ti.

Hay quienes han escogido en la vida ser parte de la solución y no del problema. La felicidad no tiene nada que ver con lo que pasa afuera, sino de cómo vivo yo con lo que pasa afuera. Escoger la mejor versión de uno mismo. Eso es ser feliz. No ser el mejor de todos, sino el mejor de sí mismo. Con la felicidad nos hacemos trampa a nosotros mismos. La felicidad es buscar un equilibrio en la vida, en nosotros mismos. Y eso hay que trabajarlo. Pero, insisto, no desde fuera, sino desde dentro. Nos quejamos de lo que no podemos hacer, no de lo que hacemos mal. La felicidad no viene por factores externos, sino internos.

Todo río tiene dos orillas. Sólo puedes asegurar que lo dominas cuando has contemplado el paisaje desde ambos lados. Cuando vadeas la corriente y eres capaz de contemplar tu problema desde el otro lado del espejo, descubres que el agua no es el obstáculo que separa las orillas, sino lo que las une. Tú decides. Si tienes un porqué para vivir siempre encontrarás el cómo. Vive separando o uniendo.

Y entonces, ¿por qué tenemos trabajadores felices y otros amargados? Sabiduría no viene de “saber”, sino de “sabor”. El hombre sabio es aquel que aprendió a saborear, a disfrutar la vida. Tenga el puesto de trabajo que tenga. Pero muchas veces nos obsesionamos con que nuestros trabajadores cumplan con su trabajo y obedezcan las órdenes que les mandamos. Y quien vive por la obediencia, simplemente por el cumpli-miento (el guión no es un error), suelen  también vivir  la vida como una obligación. Hacen sólo lo correcto y lo que se debe hacer. Yo cumplo en función de no tener problemas. No hay protagonismo, hay pasividad. Son personas reemplazables. El cumplimiento siempre es al otro, no a uno mismo. A uno mismo es el compromiso.

El héroe antiguo era el que enfrentaba con coraje la muerte. El actual es el que asume con coraje la vida. Por eso, a nivel familiar y empresarial la clave de todo está en la GENEROSIDAD. Es distinto al respeto. El pegamento del grupo humano es la generosidad. La generosidad acerca, el respeto no (cada uno queda en su lugar). Evalué el funcionamiento de su  grupo humano en orden a la generosidad del mismo (le ayudará a superar las crisis). Y prémielo. El agradecimiento es la memoria del corazón.

No eduquemos en la obediencia, eduquemos en la convicción. No tengamos gente involucrada (gente que vive por obligación), sino comprometida (sintiéndose responsable)

 

Quien quiere hacer algo encuentra un medio, quien no quiere hacer nada encuentra una excusa. No motive. Eduque. No solo para que sean productivos, sino humanos. Se sorprenderá con los resultados obtenidos. Por eso, lo más importante siempre, no es si pierdes o si ganas, sino que nunca pierdas las ganas 

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