La boda de mi hija

El pasado sábado se casó mi hija. No voy a hablar aquí de las emociones vividas porque se suponen para el que todavía no haya tenido la experiencia y se afirman para los que ya hemos pasado el momento.


En mi querido colegio madrileño del Fray Luis de León me enseñaron el amor hacia la etimología de las palabras. Y por eso no he dicho que mi hija “contrajo matrimonio”. El verbo contraer tiene mala fama. Se contraen deudas, enfermedades, obligaciones, … Ay madre. Contraer significa “reducir de tamaño”. Sin embargo pienso que he pasado de tener 4 hijos a incrementar la familia en uno más.


A su vez matrimonio proviene de matrem (madre) y monium (calidad de). Parecido a patrimonio pero no es lo mismo, verdad? El patrimonio refleja los bienes adquiridos por herencia y el matrimonio la unión entre marido y mujer. Desde ese punto de vista me alegro de casar a una hija y no a un hijo por el futuro que deparan el significado de las palabras.


Sea como fuere, el motivo de estar hoy reflexionando viene del juramento que se hicieron ante el altar.


Creo que hoy queda ya un poco incompleto. Me explico.


Juraron quererse en las buenas y en las malas, para resumir. Pero hay muchas formar de quererse. Te pueden querer mucho, pero no bien, quererte con locura, pero de tratamiento psiquiátrico, quererte a todas horas hasta llegar a la dependencia, sin dejar el espacio vital necesario para el desarrollo individual de la persona como ser… Lo mismo pasa en la empresa. Te pueden querer no sólo ocho horas al día sino de sol a sol. No sólo para tu trabajo sino como chico de los recados dispuesto a todo y a todas horas.


No. No es cuestión sólo de querer. Además de ello, hay que aportar. No es suficiente con la querencia, pues puede llegar a ser un sentimiento que acabe en el acostumbramiento y pase al resentimiento.


Aportarse entre ambos en un vivir experiencias que hagan crecer. Lo mismo ocurre en el ámbito profesional. Si con el querer que estés en la empresa no se suma un desarrollo profesional, se producirá un estancamiento en el crecimiento que haga que el empleado se planté si no es conveniente un cambio. Y lo mismo pensará el empresario. No es suficiente el cumplimiento en la tarea sino que hay que llegar al compromiso personal en aras a hacer crecer el departamento y la empresa común.


Querer y aportar. Pero tampoco acaba ahí. Hay que sumarle que la otra persona sea capaz de ayudar a sacarte tu mejor versión. No se trata de ser mejor que nadie, sino dar todo de ti para ser tu mejor yo.


Y aquí la clave no es el respeto. Conozco muchas familias que se respetan tanto entre sus miembros que cada uno come en su habitación. Sin hacerse ni caso. Igual que en la empresa. Reinos de taifas donde cada uno protege su puesto de trabajo sin entender que el único trabajo que existe es ayudar a que mi empresa salga adelante, contribuyendo  al éxito de la organización en la que trabajamos y que cumpla su objetivo.


Y eso solo se consigue con generosidad, que es el pegamento que une a las personas, y paciencia, la ciencia de la paz. Sólo siendo paciente primero con uno mismo se logrará ser con los demás.


Quererse, aportarse y ayudar a sacar la mejor versión de la otra persona. Y hay tres llaves maestras que nos abrirán las puertas para conseguirlo. Por favor, lo siento y gracias. Generosidad, perdón y gratitud.


Hijos míos. Hoy ya el dicho medieval de “que seáis felices y comáis perdices” también queda desfasado por la diversidad de manjares a los que estamos acostumbrados. Yo solo os deseo que os améis, que no es otra cosa que procurar el desarrollo pleno de la otra persona.


Con libertad. Y una cosa es educar la libertad, enseñando normas, y otra cosa es enseñar la libertad contagiando valores.


Un beso infinito. 

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Comentarios: 16
  • #1

    Carlos Herreros (lunes, 19 octubre 2015 11:32)

    Las emociones son sabias y las positivas, además, nos inspiran . Así son las reflexiones de Pepe ante un acontecimiento familiar maravilloso. Llevemos estas emociones también al trabajo. Enhorabuena

  • #2

    Antonio (lunes, 19 octubre 2015 11:34)

    El matrimonio es una mierda y trabajar dos mierdas

  • #3

    Antonio (lunes, 19 octubre 2015 11:41)

    Jajajajaja Pepe es broma. Muchas felicidades por la boda de tu hija. Mis mejores deseos, que sean muy felices y que te den muchos nietos que te puedan llevar y traer del asilo.

  • #4

    IPL (lunes, 19 octubre 2015 11:51)

    Pepe, hay poca gente que me trasmite mensajes ,menos que sean claros, casi nadie que me aporten algo positivo...tu eres uno de los últimos.Saludos

  • #5

    andres arnaldos cascales (lunes, 19 octubre 2015 12:00)

    Enhorabuena. El próximo sábado me toca a mi. Gracias por tus aportaciones, que me vienen de maravilla y difundo entre mis hijos y mis clientes. Abrazos.

  • #6

    ANTONIO MORENO (lunes, 19 octubre 2015 12:02)

    Estupenda reflexión Pepe. La guardaré para releerla en un futuro, que siempre vendrá bien. Gracias y enhorabuena por la boda de tu hija. Un abrazo

  • #7

    Jesus Fernandez. (lunes, 19 octubre 2015 12:09)

    Pepe.
    Primero de todo, muchas felicidades por la boda de tu hija.
    Que Dios te de salud para verla feliz.
    En cuanto a la reflexión, muy buena y acertada como siempre.
    Un fuerte abrazo.
    Jesús Fernández.

  • #8

    Alejandro Rocamora (lunes, 19 octubre 2015 14:13)

    Hola Sr. Pomares,
    Llevo disfrutando de sus publicaciones un par de años. Antes directamente por e-mail y más recientemente, en su página web.
    Quería decirle que sus artículos son muy valiosos y que es muy generoso al compartirlos.
    Muchas gracias.

    Enhorabuena también por el casamiento de su hija.

  • #9

    Manuel Echanove (lunes, 19 octubre 2015 18:51)

    Enhorabuena Pepe, ya se que lo pasasteis maravillosamente, si es verdad que las emociones son intensas, pero mas intenso es tener y recibir en casa a una nueva persona que sabes que ama y respeta a tu hija.
    Disfruta de ellos, come con ellos, juega con ellos, enséñales, su juventud unida a tu experiencia serán un tándem imbatible.
    Un fuerte abrazo

  • #10

    Juan Miguel lopez. (lunes, 19 octubre 2015 19:19)

    Mi mas sincera enhorabuena, por ambas cuestiones.

  • #11

    Carmen Nicolás García (lunes, 19 octubre 2015 21:11)

    Estimado señor,
    Esta reflexión es acertada si. Pero lo sería más si lo escribiera su hija cuando sea madre. Porque nadie más que una madre y trabajadora, puede entender el significado del compromiso, del dar sin esperar recibir, del sacrificio, de la generosidad, el perdón y la gratitud. Una madre trabajadora, y más en los tiempos que corren, es capaz de ser generosa en casa y en el trabajo, de perdonar en casa y en el trabajo, de agradecer lo poco o mucho que le dan, en casa y en el trabajo....
    ¿Que tal si empezamos a decir por favor, lo siento y gracias a nuestras madres? ¿Qué tal si las empresas empiezan a tratarlas como lo que son precursoras de la educación y adalid de la paciencia?

  • #12

    Alfredo (miércoles, 21 octubre 2015 20:10)

    Siempre coherente, siempre inspirador. Gracias Pepe

  • #13

    Gelen (miércoles, 21 octubre 2015 23:36)

    Muchísimas felicidades

  • #14

    Pilar (jueves, 22 octubre 2015 19:05)

    Como enamorada de la palabra, aunque no con tanto éxito como tú, Pepe, quiero felicitarte por lo cómo eres capaz de abrir nuestras mentes a una opción B para todo, una opción positiva que tenemos la posibilidad de elegir.
    Mi sobrina se casa en tres semanas, tomaré prestado un poco de tí. Un beso.

  • #15

    Angel (jueves, 22 octubre 2015 21:51)

    Felicidades a los novios y a los padres de los novios para hacer crecer.

  • #16

    Pedro Alfonso Garre (miércoles, 11 noviembre 2015 18:39)

    Hola Pepe,
    Enhorabuena por el casamiento de tu hija. Por cierto no sabia que eras tan viejo para tener hijas en edad casadera. Ya ves que evito la palabra "contraer" y "matrimonio" , por lo del articulo. Espero que sean muy felices y que tu lo veas.
    Un fuerte abrazo