Lidera al prójimo como a ti mismo

Insisto en mis seminarios que no voy a dar respuestas ni a juzgar actuaciones ni comportamientos de los asistentes. Eso depende de cada uno. Hace ya tiempo que me convencí que las cosas no son buenas o malas. Hay cosas que me hacen bien y otras que me hacen mal, y pueden ser distintas para cada persona, incluso dependiendo del transcurso y devenir de su vida.

 

Sí es mi objetivo ayudar a plantearse nuevas preguntas y romper paradigmas. La pregunta es la más creativa de las conductas humanas.

 

Como dijo el mayor sabio del siglo XX, si siempre nos hacemos las mismas preguntas obtendremos idénticas respuestas. Y no habrá avance en nuestras vidas sin dudas y curiosidad.

 

Y me gustaría que nos preguntásemos que entendemos por ser líder y por ende liderar equipos humanos, pues cada vez con más frecuencia noto que no queda clara la diferencia entre éste y el jefe.

 

Mire, para empezar, si se le olvidó sonreír, es jefe. ¿Por qué estará tan mal visto que un empleado sonría en su trabajo? ¡¡¡Pero si es justo al revés¡¡¡. Dios fue tan bondadoso con el ser humano que los únicos que tenemos capacidad para sonreír somos nosotros. Nunca va a ver a una hormiga partida de risa por el camino. ¿Qué transmite un jefe permanentemente enfadado a sus empleados?

 

No atraemos por lo que sabemos, sino por lo que transmitimos y contagiamos.

 

Saber lo que está pasando es necesario para la efectividad de los negocios. Hágales partícipes de la situación de la empresa y dé sentido a su trabajo. Y también se necesita empatía. No sentimentalismo, pero sí empatía hacia las circunstancias personales de las personas con las que nos relacionamos.

 

Todo río tiene dos orillas. Sólo puede asegurar que lo domina cuando ha contemplado el paisaje desde ambos lados. Cuando vadea la corriente y es capaz de contemplar su problema desde el otro lado del espejo, descubre que el agua no es el obstáculo que separa las orillas, sino lo que las une. Póngase de vez en cuando en su lugar y escúchelos.

 

El poder estará en crisis cuando quien manda se contente con ser un administrador sin decidir a convertirse en líder. Lo que necesitamos es tener al frente no a un oportunista arrogante, sino a un servidor sincero.

 

No eduquemos en la obediencia, eduquemos en la convicción. No tengamos gente involucrada (gente que vive por obligación), sino comprometida (sintiéndose responsable)

 

No es hacer lo que tienen que hacer, es dar sentido a lo que hacen. Sumando habilidad y profundidad

·         Reconozca sus logros

·         Confíe en ellos

·         Concédales el derecho a equivocarse

·         Trátelos con dignidad y respeto

·         Dele la formación que les permita cumplir esas normas

·         Ofrézcales conocimientos e información

·         Brinde retro-información sobre el resultado

 

Lidera al prójimo como a ti mismo.

 

No basta con arrepentirse del mal que se ha causado, sino también del bien que se ha dejado de hacer.

 

Y gran parte de su vida depende de quién les dirige

 

Cuando uno tiene éxito o tiene dinero puede aflorar lo mejor y lo peor de nosotros. El secreto depende de lo que yo hice conmigo mismo. Yo soy el artífice, el arquitecto, el hacedor de mi propio destino. Si al final del camino extraje lo mejor o lo peor de la vida solo depende de mí.

 

El único descubrimiento verdadero consiste no en encontrar nuevos territorios, sino en mirar con otros ojos

 

La educación NO es meter información, es EXTRAER potencialidades

 

Estamos obsesionados por potenciar el coeficiente intelectual  (es imposible ser un 10 en todo) pero olvidándonos del coeficiente emocional. ¿Pero quién nos ha educado en determinación, optimismo, entrega, decisión, tenacidad, lucha?

 

Y la inmensa mayoría de las decisiones de nuestra vida se toman en base a nuestras emociones (motivos), no de nuestra inteligencia.

 

En 1991 se celebró en San Francisco un gran evento sobre liderazgo y cambio. Todos los grandes nombres del momento, los gurús, estaban presentes como oradores y cada ponente intervino por espacio de una hora

 

Los organizadores vieron la oportunidad de invitar a Madre Teresa de Calcuta  a participar en el evento pues estaba en auge como una de las grandes líderes mundiales del momento.

 

Su conferencia duró solo dos minutos. Y dicto la mejor lección de liderazgo que jamás se haya expuesto. Simplemente dijo:

 

‘Yo no sé nada sobre liderazgo y cambio; pero si sé que si quieren ver cambio en sus organizaciones necesitan conocer y amar a su gente, porque si no conocen a su gente no habrá confianza, y si no hay confianza la gente no asumirá riesgos, y si no asumen riesgos no habrá cambio. Y deben amar a su gente, porque sin amor no habrá pasión, y si no hay pasión ellos no se sentirán poderosos, y si no se sienten poderosos no habrá cambio. Así que si quieren ver el cambio en su gente primero deben conocerlos y amarlos.’

 

 

No hace falta más. El que quiera, a ponerlo en práctica. 

Escribir comentario

Comentarios: 3
  • #1

    Diego C. (martes, 15 diciembre 2015 21:41)

    Que poderosa es la palabra bien usada! Me encanta este articulo.
    Recuerdo estas palabras cuanto te las hoy hace exactamente un año y trato de aplicarlas cada dia de mi vida. Como dice tu amigo "solo es cuestion de ponerse".
    Un abrazo

  • #2

    Simon (martes, 15 diciembre 2015 22:03)

    Simplemente FANTÁSTICO

  • #3

    jose maria fernandez (miércoles, 13 enero 2016 14:17)

    Asi es Pepe, primero en primer lugar hay que conocerse a uno mismo y liderarse a uno mismo para despues poder ser ese lider en el que poderse ver reflejado.
    Un saludo.