Si no eres parte del problema, no eres parte de la solución

Hablando recientemente con un amigo y empresario, me hacía ver el disgusto que tenía por la irresponsabilidad de su equipo directivo al no haber planificado bien las vacaciones de Navidad de los trabajadores y por ende la merma que se había ocasionado en el servicio y atención de pedidos a sus clientes.

 

Sus primeras palabras “acusaban” de la generación del “problema” a los jefes de los diversos departamentos, ya que ni le habían consultado ni se habían comunicado las fechas entre ellos.

 

“Ahora es su problema, yo no tuve nada que ver en sus decisiones”, me dijo con tono airado. Ello me dio pie a entablar una productiva conversación y reflexión acerca de la responsabilidad a la hora de asumir situaciones que no hemos provocado nosotros pero el sufrimiento y las consecuencias recaen en nuestras personas.

 

Una vez tomada la decisión de las vacaciones, mi pregunta fue directa al empresario. ¿De quién es el problema? “De ellos, por supuesto”, fue su respuesta acelerada. Ya, es verdad que lo deberían haber consensuado y consultado contigo, pero no lo hicieron, por tanto, ¿quién está sufriendo ahora el problema?

 

Si no te conviertes en protagonista de la situación, simplemente te pondrás en una posición de víctima.

 

Si tú eres el que sufre las consecuencias del problema, tu eres el que tiene el problema.

 

Pero lo cierto es que a uno le cuesta entender por qué tiene que hacerse cargo de asumir las consecuencias de algo de lo que no ha sido directamente responsable. Mi respuesta fue tajante: “porque no eres responsable DEL problema, pero si eres responsable FRENTE al problema” Ya tendrás tiempo de analizar quien es el causante, lo cierto es que ante una situación que no te satisface tienes que actuar. Puedes seguir recriminando, lamentándote o culpando a tu gente, o hacerte responsable, tomar el timón de la situación y ser protagonista actuando para mejorar las cosas. De tI depende. Ya sea de forma pasiva o activa, serás tú el que sufras las consecuencias, así que mejor es que actúes cuanto antes.

 

Exposición la mía que nos llevó a entablar una conversación sobre la justicia o no de mis planteamientos y por ende de la vida en sí. Mi experiencia es que si esperamos pacientemente a que la vida sea justa tenemos grandes posibilidades de acabar en el resentimiento  (vivo resentido con el mundo pues no me entiende y no lo puedo cambiar) y la resignación (vivo resignado a mi destino, yo no elijo mi vida, las cosas me pasan…)

 

Esperar a que las cosas se solucionen solas esperando que la justicia nos haga el favor de solucionar nuestros problemas en ocasiones es sinónimo de inoperancia y falta de liderazgo efectivo, ya sea empresarial o personal.

 

El problema de no hacerse cargo de la situación es que perdemos el control de influir positivamente sobre la misma. Si uno no asume que es parte del problema, nunca podrá ser parte de la solución.

 

Pero si lo más adecuado es ser protagonistas responsables de nuestras vidas, si sabemos que una posición de no asunción de los problemas y ser una víctima es inefectivo, ¿a qué se debe que las personas seamos tan proclives a actuar como víctimas y no como protagonistas?

 

Es posible que la respuesta la encontremos en nuestra creencia de que el bienestar y la felicidad se obtienen mediante la aceptación del otro, ya sea de modo individual o grupal, mediante un sentido de inocencia de nuestras actuaciones y de complacencia a los demás.

 

Una exposición en un zoológico de Londres terminaba en una sala que decía contener al “animal más peligroso del mundo”. Al abrir la puerta, había… un espejo. Ese “animal” es la causa de todos nuestros sufrimientos y la solución de todos nuestros problemas.

 

Sea siempre protagonista de su vida. Y aprenda con responsabilidad de los problemas que le vayan surgiendo. Lo importante muchas veces no es la solución. La señorita que manda problemas a nuestros hijos no debe fijarse en si la solución final es correcta ya que puede haberla copiado. Lo importante es el planteamiento hasta llegar a la misma.

 

Los problemas más importantes de nuestra vida no son los que podemos resolver, sino los que pueden “resolvernos”. Los que nos hacen aprender la lección, los que nos cambian nuestra manera de pensar, los que hacen expandir nuestra comprensión.

 

 

Y si pierde, no pierda la lección. 

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Comentarios: 3
  • #1

    Carlos Herreros (viernes, 15 enero 2016 17:30)

    Querido Pepe, enhorabuena una vez más por tus artículos y por éste especialmente. El planteamiento de tus primeras líneas me trae a la cabeza los estudios de Kegan( si te interesa te envío una traducción que he hecho) en los que dice que aumentar la consciencia es "ser menos sujeto y más objeto",que sean menos las cosas que "me tienen cogido" y más las que yo "tengo cogidas". Un abrazo, Carlos

  • #2

    José Antonio Cartagena. (sábado, 16 enero 2016 10:35)

    Llevo leyendo tus artículos bastante tiempo pues son excepcionales. Felicidades por tu talento comunicando.
    Si las ideas y pensamientos son importantes más aun es saber comunicarlos bien.

  • #3

    Fran Murcia (sábado, 16 enero 2016 11:23)

    Los procedimientos de trabajo se crean para eso, para evitar que al final todo se convierta en una cuestión personal. El ejemplo más claro es una empresa familiar, pero de las rancias.