Parece tan fácil ...

Cuando de niño iba al circo me atraían los trapecistas. La diferencia entre que lo pasara bien o mal dependía de si éstos tenían red al hacer sus acrobacias. Si no la tenían, me agobiaba ante la posibilidad de un resultado trágico. Si había red disfrutaba de sus piruetas. Incluso utilizaban esa red como una herramienta más de su espectáculo para gustarse en sus habilidades al caer.

 

La vida es como un trapecio. Cuando nacemos nos colocan en algunos que están muy cerquita del suelo. Y apenas corremos riesgos. Además estamos protegidos por nuestros mayores. Pero conforme vamos creciendo, la altura del trapecio también se incrementa si así lo decidimos, pues de lo contrario no despegamos de la tierra. Y nuestras decisiones hacen que vaya subiendo de altura hasta llegar a metas que marcan nuestra vida si caemos. Y ahí es donde debemos elegir si ponemos red o no.

 

Esas redes son las que asimilo con principios de vida que nos van a permitir caer para poder volver a intentarlo sin lastimarnos en exceso. Caer con estilo, que no sean caídas mortales. Aprendiendo de la experiencia de la caída.

 

Para analizar estos principios utilizo en mis seminarios ejemplos de familia para luego traspasarlos al entorno empresarial, pues como repito siempre, la familia y la empresa son dos instituciones casi idénticas si cambiamos que el amor de la familia debe estar basado en el sentimiento y el de la empresa en el comportamiento. Vamos con algunos de estos principios que nos ayudarán a levantarnos mejor.

 

Exprese el amor. El amor no es un sentimiento. El amor es una decisión que contiene sentimientos y emociones. Es un acto de la voluntad, un compromiso. Seguro que usted ha hecho cosas por sus hijos o su pareja que no le emocionan, que no tiene ni siquiera ganas de hacerlas. Pero lo hace por amor a ellos. Es un compromiso con emociones. El amor más grande se dice que es dar la vida por alguien, y no creo que eso le emocione mucho. Pero expréselo. La cuestión no es si ama a su pareja, sino si ésta recibe expresiones de amor de usted. Nadie se enamora de lo que la otra persona siente o piensa de ella, sino de lo que hace por ella. A mí no me importa lo que los pretendientes de mis hijas piensen o sientan por ellas, sino de cómo se comportan con ellas aplicando, entonces sí, su mente y su corazón.  Si su pareja no le habla en seis meses pero luego le dice que estuvo pensando en usted ese tiempo, seguro que no le va a consolar. Si usted le dice con pasión a su pareja “te amo” y ella le responde “vale” o no recibe respuesta alguna, seguro que no va a notar la expresión de su presunto amor. No es cuestión de regalar flores de tela para que duren más, sino naturales y que se marchiten al poco tiempo para así volver a demostrar con otras nuevas una próxima y continuada expresión del amor.

 

Vayamos ahora con la empresa. No se trata de que ame a sus empleados. La empresa no es sentimiento, es comportamiento ya lo hemos dicho. Pero exprese, cuando lo merezcan, el reconocimiento, aprobación y valoración a su trabajo. Es lo que más puede motivar al ser humano. Dar sentido a lo que hace y sentirse útil y válido en la tarea diaria. No se preocupe, que no se van a enamorar de usted. Pero si no habla con ellos  ni expresa su agradecimiento por la buena dedicación que realizan, tarde o temprano cundirá en los mismos  no solo la rutina sino el resentimiento y la resignación. Y todo por un orgullo y soberbia que le puede impedir expresar sus buenas maneras de colaborar a la prosperidad de su empresa. 

 

Ponga siempre en primer lugar a su pareja. Es lo único que ha podido elegir libremente en su vida. Ni padres ni hijos ni demás familia. De ahí mi admiración hacia los hijos adoptados porque ellos también son elegidos libremente. Eso no significa que sea su pareja la que decida, sino ponerla en primer lugar. Piense en un tema que pudiera ser conflictivo. Todo un año ahorrando para hacer un viaje con su familia y recibe la llamada de su hermano que precisa ese dinero para el pago de una fianza con el fin  de librarse de  un buen problema en el que se ha metido si no quiere pasar una buena temporada en la sombra. ¿Qué hacer? No lo sé, la verdad. Pero no es lo mismo decidir yo por mi cuenta sin contar con mi pareja que consultar primero con ella para ver qué hacemos. Ahí radica el secreto. Primero su pareja y luego ya acuerden qué hacer. El problema suena ya distinto. Quizá ni lleguen a un acuerdo de opiniones. Pero lo que prima es anteponer a su pareja como la primera fuente de información y consenso.

 

Hágalo también con su equipo empresarial. Eligió libremente a sus empleados. Consulte las cosas. Prime su opinión y así le brindarán  nuevas ideas y se sentirán satisfechos al contar con ellos. Les hará sentir tremendamente importantes en su corporación. De modo contrario serán meros ejecutores de lo que usted decida, que para eso es el jefe, pero no pida que den sentido a lo que hagan ni que le aporten nuevas ideas para la prosperidad de los negocios.

 

Únase ante los problemas. Y sepárelos de su relación. No vea a su pareja como el problema. Vea al problema como una tercera persona. En caso contrario caeremos en la agresión personal. Es imposible que no surjan problemas en las relaciones humanas. Pero intente aislar a su  pareja y no vaya contra ella sino con ella a afrontar el mismo. Y haga que aparezca ese problema como un intruso que hay que afrontar unidos para darle una solución.

 

De verdad, su equipo no va contra usted. Tiene muchas ganas de solucionar y solventar los problemas diarios que acontecen en su tarea. Pero no los vea como parte del problema, asuma que son la mejor parte de la solución. Y hágaselo saber así. No son enemigos, son los que están juntos con usted para que los problemas se resuelvan. Ellos no son el problema. De ser así el problema lo tiene usted que es quien lo sufrirá en soledad y verá fantasmas que le acechan por todas partes.

 

Atrévase siempre a hablar. No se calle las cosas. Si no habla y se expresa las angustias y los problemas se acumulan. Su pareja no tiene por qué saber leerle la mente. En ocasiones no es cómodo sacar temas conflictivos, pero sí es necesario. Es mucho peor aguantarnos las cosas que hablarlas.

 

Haga lo mismo con su gente. Hable las cosas. No en modo reprimenda o castigo. El castigo solo enseña lo que no hay que hacer, no la forma de hacerlo correctamente. LA raíz de los problemas empieza siempre con la mala comunicación.

 

Vuelva  al primer amor. No, no me refiero a que recuerde a ese amor de guardería. Piense en el actual. Recuerde la ilusión con la que quedaba, los motivos que le hicieron querer estar de por vida con su pareja, ese no querer colgar nunca el teléfono o llegar a su casa paterna con infinitas ganas de tener ya la suya compartiendo vida con su amor. Recuerde lo feliz que suponía que iba a ser todo con su pareja. Es verdad que luego ese sentimiento pudo pasar a acostumbramiento para morir en resentimiento. ¿Por qué? Por la cantidad de obligaciones que se contrajeron, verdad? Los hijos, traer dinero a casa, las obligaciones familiares, la falta de tiempo de pareja… Ya, pero nos unimos a esa persona para ser felices, no para adquirir obligaciones. Tuvo hijos para disfrutarlos, no para maldecirlos. Es cierto que ese es el tributo que hay que pagar.

 

Como en el trabajo. No trabajamos para pagar impuestos, ese también es el precio que hay que pagar por trabajar y ganar dinero. Vuelva a su primer día de trabajo. ¿Cuáles eran sus ilusiones, sus aspiraciones, sus deseos? ¿Qué es lo que se ha perdido en el camino? Vuelva a su primer amor. Vuelva a su primer día de trabajo. Haga renacer sus ilusiones y vea sus obligaciones como el impuesto a pagar, no como la finalidad que le amarga su día a día.

 

Tenga objetivos comunes. Normalmente en toda pareja hay un 80% que me gusta y un 20% que sinceramente cambiaría de un plumazo. Y, no me diga por qué, si se fija en otra persona lo primero que le atraerá será ese 20% que a su pareja le falta pero que la otra persona le da. Con el paso del tiempo, descubre que ese 20% de la nueva relación forma parte de su 80% y que siempre le faltará otro 20% que será el que le disguste.

 

Y lo mismo pasará en la empresa en la que esté. Siempre habrá un 20% de otra que le seduciría incorporar a la suya

Por ello es crucial tener objetivos comunes.

Hay que tener objetivos comunes, y plasmarlos y hacerlos visibles a los miembros de la comunidad. Y esos no pueden ser negociables- Puedo discutir con mi pareja si llevar a mis hijos a tal o cual colegio, pero lo no negociable es que necesitan formarse. Puedo tener discrepancias con los departamentos de la empresa, pero el objetivo común de a donde querernos dirigirnos con nuestro proyecto empresarial tiene que estar claro.

 

Estos son los principios que le ayudarán a levantarse si cae.

 

En la película “El hijo de la novia”, Ricardo Darín, con una vida fracasada como pareja observa a sus ancianos padres como tomándose de las manos y mirándose tiernamente a los ojos se besan y se dicen un “te amo”. Y suspirando con la mirada perdida en la escena exclama “Es como ver bailar a Fred Astaire y Ginger Rogers. Parece tan fácil…” O como ver las acrobacias de esos trapecistas. Parece tan fácil.

 

 

No. No lo es. Pero cuando pone amor a su pareja o a su trabajo, algo más fácil le resultará aplicar estos principios. También puede hacer de las caídas acrobacias para volver a encontrar el equilibrio.

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Comentarios: 2
  • #1

    Loles Casado (jueves, 04 agosto 2016 14:20)

    Enhorabuena Pepe, magnífico artículo!!!!
    Muchas veces pensé que, cuando digo que la empresa es comparable a una familia, más de uno pensaría que una empresaria no piensa así y mucho menos se expresa de ese modo.
    Intentaré ser cada día una mejor "trapecista" en todos los ámbitos.
    Y....sí, es difícil pero.. ¿Qué hay que merezca la pena y no sea difícil?
    Gracias.

  • #2

    Manoli Navarro León (lunes, 08 agosto 2016 14:51)

    Buenas tardes.
    Como siempre llevas toda la razón, aunquees difícil que tod@s lo cumplamos.siempre hay un@ que da màs, y tambien quieñ no lo demuestra, a veces por no saber y otras porque se acostumbra a la rutina que poco a poco lo envuelve todo.
    Como evitarlo ? no se sabe,!!
    El caso es que la vida es un constante trapecio.Sin red.
    Gracias de nuevo por tus argumentos que siempre nos ayudan.
    Un gran saludo.