Aprender es descubrir que algo es posible

Un aforismo es una declaración breve que pretende expresar un principio de una manera concisa, coherente y en apariencia cerrada.

 

Y que es de gran utilidad cuando  para evitar una larga explicación, sabemos manejarlos porque además son fáciles de recordar y utilizar.

 

Ni tan siquiera importa quién los dijera en su día. Lo importante siempre es el mensaje más que el mensajero.

Porque lo trascendente en lo que nos ocupa no es sino aprender.

 

De todo y de todos. Si uno se pone en disposición de aprender, el mundo se abre a un infinito abanico de posibilidades. Todos nacemos con las mismas posibilidades, no con las mismas oportunidades.

 

El ignorante siempre quiere enseñar. El sabio siempre quiere aprender

 

Aprender no es saber más, es observar mejor. Aprender no termina nunca. Sólo tú puedes convertir el error en una gran oportunidad para aprender del mismo. La clave está en tu actitud.

 

Los conocimientos cada día son mayores y duran menos en nuestra memoria. Entonces, ¿qué es más importante, saber o aprender?

 

Cuando aprender creces, y cuando creces evolucionas. Siempre, lo más importante es no parar de hacerse preguntas nuevas y diferentes. La pregunta es la más creativa de la conducta humana.

 

Estas son algunas de las cosas que he aprendido simplemente por querer aprender (sin ir a Universidades de difícil pronunciación)

 

El conocimiento te da las herramientas y habilidades para vivir. Pero la sabiduría te da las razones para vivir. Y aprendí que sabiduría no viene de saber sino de sabor, y la persona sabia no es la que más conocimientos acumula sino la que sabe disfrutar lo bueno de la vida y también digerir los reveses de la misma aprendiendo de ella.

 

Adquirir experiencia sólo con la teoría es como intentar quitarse el hambre leyendo el menú. Y aprendí que el aprendizaje nace del reconocimiento de la ignorancia. Y la imaginación genera insatisfacción que es el motor de la acción. Y nada podemos conseguir si no lo ponemos en práctica.

 

En dos años aprendemos a hablar. En toda una vida no aprendemos a escuchar. Y aprendí que nuestro peor problema de comunicación es que no escuchamos para entender, escuchamos para contestar.

 

La educación  no es meter información, es extraer potencialidades  Y aprendí que estamos obsesionados por potenciar el coeficiente intelectual pero olvidándonos del coeficiente emocional. Y la inmensa mayoría de las decisiones de nuestra vida se toman en base a nuestras emociones, no de nuestra inteligencia. Y que nadie nos ha educado en determinación, optimismo, entrega, lucha, tenacidad…

 

Si crees que el dinero hace todo, harás cualquier cosa por dinero. Y aprendí que si con todo lo que tienes no eres feliz, con lo que te falta tampoco lo serás.

 

O enamoras o tienes que ser barato. Y no enamoran las empresas sino las personas. Y aprendí que no se hace una empresa, ni una familia ni un mundo diferente con gente indiferente. Porque más importante que la calidad del producto (que se supone) está la calidez de la persona.

 

Antes de preguntarte con quién vas, pregúntate adónde vas. Y aprendí que si lo que estás haciendo hoy no te acerca adonde quieres estar mañana, estás perdiendo el tiempo

 

La riqueza de un compuesto depende de la pureza de sus componentes. Y aprendí que de todas las cosas que perdemos, la que más cuesta recuperar es la confianza. Y que antes de trabajar las tareas y funciones hay que hacerlo con el interior de las personas. Porque nadie es mejor empresario, empleado, padre o madre que no lo sea como persona.

 

Estamos en plena cultura del envase. El contrato de matrimonio importa más que el amor, el funeral más que el muerto, la ropa más que el cuerpo y la misa más que Dios.  Y aprendí que la vida es cuestión de argumentos. Y que las dos incapacidades más habituales que tenemos son  la incapacidad por mantener el esfuerzo y por alcanzar la recompensa.

 

No luches por ser el primero, sé el primero en luchar. Y aprendí que la experiencia no es lo que le pasa a una persona. Es lo que una persona hace con lo que le pasa

 

No me digas lo que has conseguido, dime cómo lo has conseguido.  Y aprendí que si el tener lo antepones al ser, no tendrás una vida plena.

 

Cuando llevas a cabo tu propósito con pasión, con amor, con total convicción, y desde tu más sincera esencia…se lo transmites a los demás. Y aprendí que enseñamos lo que sabemos, pero contagiamos lo que vivimos.

 

 

El éxito está en el mundo exterior. La excelencia en el interior. Y aprendí que no hay éxito sin excelencia en nuestra vida. Cuando solo hay éxito, lo que nos llevará será a cometer excesos por ambicionar y retener.

 

Lo dicho. Nunca pare de aprender. Le hará libre. 

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Comentarios: 10
  • #1

    Fernando (lunes, 29 agosto 2016)

    Una gran lección, debería leerlo cada día.

  • #2

    Juan Antonio 29 agosto (lunes, 29 agosto 2016 21:44)

    Esto ayuda a alimentar el alma. Gracias

  • #3

    Sandra Játiva (lunes, 29 agosto 2016 22:47)

    Excelentes enseñanzas que te ponen a analizar tu forma de llevar la vida, de hacer las cosas a diario y de volver a casa satisfecho porque eres diferente que la persona que salio por la mañana. Mas sabio y con más experiencias.

  • #4

    Adolfo Reborio (lunes, 29 agosto 2016 23:14)

    Con lucidez se pueden lanzar ideas ingeniosas, con el corazón limar las asperezas del alma, que forjamos dia a dia, y con principios que no saben de idiomas, dar a luz valores que nos empeñamos en ocultar con vanas ambiciones. Tu aportas en este artículo ingenio, corazón y principios. ¡ Gracias majo !...

  • #5

    Dania BG (martes, 30 agosto 2016 08:45)

    Ser, ahi esta la cuestión, lo maravilloso de cada uno lo tenemos dentro siempre retenido por miedo al fracaso. Enhorabuena por este articulo es bastante acertado. Espero seguir disfrutando de tus conocimientos.

  • #6

    jose maria fernandez soto (martes, 30 agosto 2016 11:04)

    Que gran lección de vida anteponer el ser al tener. No dejar de aprender por que es para lo que estamos aqui, para aprender dia a dia.
    Gracias Pepe.

  • #7

    Jose Monreal (martes, 30 agosto 2016 18:34)

    Acabo de aprender una gran lección de SER.
    Felicidades por este artículo.
    Muchas gracias.

  • #8

    Patricia (martes, 30 agosto 2016 19:55)

    No diré es insuperable porque es sublime . Gracias

  • #9

    Francisco J. Bastida (miércoles, 31 agosto 2016 17:20)

    Toda una lección de lo que es la vida y lo importante de la misma.

  • #10

    Loles Casado (jueves, 15 septiembre 2016 15:24)

    Conozco quien vive agarrado a lo que le han enseñado como lo importante desde su niñez: tienes, eres; no tienes, no eres nadie.
    No he conocido personas que me provoquen mayor sensación de soledad aunque esté a su lado o estén al mío. Es una "pobreza" que aplasta.
    Me pregunto si, habiendo crecido con esa máxima metida a cincel y martillo, se puede llegar a cambiar a un SER en lugar de a un TENER. ¿Eso puede cambiar?.

    Gran artículo, amigo mío.
    Gran abrazo.