Soñando voy, soñando vengo ...

“Hola Pomares, quería verte para que motivaras a mis trabajadores, que les pongas las pilas, que se esfuercen y trabajen más, que valoren tener un puesto de trabajo, que entiendan que hay que alcanzar los objetivos y si hay que echar más horas lo asuman, y a ser posible la formación fuera del horario laboral, porque no se puede perder tiempo…”

 

Pufff, mal empezamos. Así no se consigue.

 

No podemos mejorar lo que hacemos si no mejoramos lo que somos. Antes que profesionales somos personas. El habilidoso en su capacidad tiene un techo, la profundidad consigue un propósito que es lo que hace dar sentido a lo que hacemos y poder progresar con nuestro propósito personal y por ende profesional.

 

A mayor claridad, mayor conciencia. Y a mayor conciencia, mayor compromiso. Si no conseguimos hacer ver a nuestros trabajadores para qué hacen su tarea y el sentido que tiene su desarrollo como persona y profesional, difícilmente se sentirán comprometidos. Cumplirán, claro, porque si no les despedirán de la empresa. Pero la entrega no se exige, se regala. Pocas empresas caen por la falta de cumplimiento de su personal, pero ninguna llega a la excelencia sólo con el cumplimiento.

 

Educar a las personas es ayudarlas a hacer buen uso de su libertad. En una organización que la formación y la educación son prioritarias, sus posibilidades son infinitas. Cuando únicamente hay obsesión por ganar sólo se potencia la capacitación, y convertirá a su gente en mercenarios que acudirán al mejor postor.

 

En cuantas charlas motivacionales he oído eso de “alcanza tu sueño”.

 

Pero hay dos tipos de sueños. Accidentales y esenciales.

 

Los sueños accidentales están basados en  alcanzar objetivos materiales, que son todos muy lícitos, viajar, tener mejor casa, coche, placeres, y que te mueven con la finalidad de  lograr algo,  pero que sólo con eso terminarás siendo  adicto de ese sueño.

 

Y querrás más y más porque la adicción nunca tiene fin, busca un mundo de cantidad y acumulación y para lograrlo se podrá llegar a la corrupción para conseguirlo (si no me cree vea las noticias diarias de los informativos)

 

Y ahí  empiezan las luchas de los egos en la organización y la generación de los reinos de Taifas ya que es una motivación manejada desde tu ego para las conquistas materiales siendo adicto y dependiente,  y cuando las vas consiguiendo te olvidas del trato a los otros, de la educación a tus compañeros de los valores y la ética empresarial,… Las empresas que solo generan este tipo de sueños en su gente acaban haciendo daño a su personal.

 

Los sueños accidentales deben acompañar al sueño esencial. El sueño esencial de todo ser humano  es alcanzar la mejor versión de uno mismo. Llegar a ser una persona excelente, porque el exceso siempre enferma mientras que la excelencia  te lleva a tu máxima y mejor capacidad.

 

Y a este mundo vinimos a alcanzar nuestra mejor versión y a ayudar a otras personas a que la alcancen.

 

¿Y cómo puedo alcanzar la intensidad necesaria para sacar mi mejor versión?

 

La intensidad es la suma de mi intención y de mi atención. La intención es desde donde tiende mi conciencia (qué hay en el fondo de mi) y la atención es hacia donde tiende mi conciencia.

 

La intención es la luz y la atención la lupa. Y cuando una lupa logra concentrar la luz es cuando se produce el fuego que es la intensidad.

 

Nuestro problema es que muchas veces somos lupas que vamos de un lado para otro y hace que la luz que nos llega no pueda producir fuego.

 

Por eso, para lograr la intención correcta en nuestra mente tiene que darse sentido a lo que hago. Y en el corazón poner el amor en lo que hago.

 

Y en la atención habremos de poner en nuestra mente concentración en lo que hago y en nuestro corazón la quietud suficiente para poderlo hacer. De lo contrario, si nos invade la distracción y la inquietud, moriremos en la dispersión.

 

Y hágase tres preguntas para intentar sacar la mejor versión de usted mismo.

 

¿Qué dejaría de hacer que está haciendo ahora? Piense en aquellos malos hábitos que al cambiarlos por otros positivos le hagan crecer

 

¿Qué no está haciendo que tendría que hacer? Igual de culpable es el pecado de omisión que el de acción, y la comodidad es el cementerio de la conciencia

 

¿Cómo haría lo que está haciendo? Mejórese en aquello que ya hoy hace para hacerlo mejor.

 

Y conseguirá que su sueño esencial se haga realidad. El suyo y el de su gente.

 

 

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Comentarios: 2
  • #1

    Ana (viernes, 30 diciembre 2016 11:46)

    Hola Sr. Pomares.

    Ante todo, desearle un feliz fin de año y un comienzo del 2017 lleno de AMOR recibido el cual le mantendrá con SALUD y por tanto podrá afrontar su TRABAJO. Con estos mismos tres elementos confío en que llenará su día a día transmitiendo así estos a los que le rodean creando la mágica cadena mágica que une a las personas y las hace ser poco a poco HUMILDES en su y durante su existencia.
    Digo esto porque soñando voy y soñando vengo de un mundo en el que la paz, humildad y la armonía reinan por defecto, aunque cuando aterrizo por la mañana en este mundo en que vivo veo que es cruel y frío. El AMOR se traduce en TE QUIERO POR LO QUE ME DAS, la SALUD la tienes que poder COMPRAR, en el TRABAJO eres un GASTO PARA TU EMPRESA.

    Permítame en su blog lanzar mi mensaje de fin de año para todos los pobres empresarios de este país:

    Queridos empresarios,
    Desde que comencé a trabajar he oído caer muchas veces la frase ¨tú le cuestas a la empresa tanto¨, ¨con tu sueldo tengo que pagar tanto por ti cada mes¨, ¨el estado ataca siempre a los empresarios¨, ¨los trabajadores no esto, no lo otro, no lo de más allá¨, ¨lo más difícil es lidiar con los recursos humanos porque no vienen a trabajar sino a poner la mano, cambian su tiempo por dinero pero no les duele la empresa¨, ¨la justicia solo protege a los sinvergüenzas, que encima de robar a la empresa salen ganando los juicios y la pobre empresa encima tiene que pagar¨, ¨este solo quiere a rascarse la barriga a costa de la empresa¨ , ¨los jueces siempre parten de la base de que el empresario tiene la culpa¨, ¨somos unos pobres desgraciados que pillamos los palos por todos lados y los trabajadores encima esto, encima lo otro¨
    Y yo tragando saliva pienso: Si tan malo es ser empresario, ¿por qué sigues siéndolo? Si tan malos son tus trabajadores ¿Por qué sigues pegando un sueldo que tanto sudor te cuesta ganar por lo visto a ti? Si tanto tienes que pagar a hacienda ¿será porque ingresas mucho? Si mi sueldo le cuesta tanto a la empresa ¿por qué no me despides? Seguramente es que el pagar mi sueldo que tanto te duele le ha generado a la empresa un beneficio bastante superior por lo cual me sigues manteniendo en tu plantilla y sigues siendo empresario.

    Seguramente me equivoco, pero ser empresario debe ser maravilloso cuando estás rodeado de gente maravillosa. El gran problema de ser empresario es que crees serlo, pero realmente no lo eres, simplemente has rodado en la vida de tal forma que has creado una empresa, pero el hábito no crea al monje. ¿Si tu actitud no es buena, como esperas que sea las de tus trabajadores? Crea tu hogar con dignidad y con integridad así tu ejemplo fluirá como aceite sobre tus trabajadores. Consigue que tus trabajadores entren con una sonrisa al trabajo y que tengan ganas de venir cada día a la empresa. Saluda cuando entra y cuando sales a todos, respeta que hablen de sus cosas sin pensar que otra vez están robando tiempo de trabajo ¿o acaso tu nunca hablas de tus cosas con alguien durante tu trabajo? Un trabajador feliz y motivado crea un ambiente laboral sano. El que tu no tengas vida no es culpa de tus trabajadores...tu elijes crecer y crecer con tu empresa, respeta que tus trabajadores quieren estar en la mesa con sus hijos todos los días, llevarles al parque, cenar con amigos, hacer sus compras, tener tiempo de leer un libro, etc. Tú, pobre empresario, quieres seguir siendo infeliz...es tu elección no la de tus trabajadores. No les culpes a ellos con tus desprecios de que tú eres infeliz y lo muy sufrida que es tu vida y de que tú no tienes vida porque tu vida es estar encerrado en tu empresa (que tanto bienestar te permite pero aunque eso no lo cuentas). Solo te quiero advertir querido empresario que tu riqueza no es de alma sino material por lo cual aquí si te doy la razón ...en tu caso ser empresario es muy muy triste y te aconsejo dejar de comprar amistad y buscarla ganándola con momentos que no cuestan nada más que tu presencia y tu participación como persona sana, humilde, y dando todo lo bueno que hay en ti. Te prometo con esto que no solo seguirás creciendo, sino que crecerás más y con mayor satisfacción.
    Para terminar, mi deseo para el 2017 es de que de que transmitan a los empresarios que puedan tener el perfil que describo en mis renglones anteriores, mis sentimientos los cuales han sido provocados por el mal sabor de boca que me deja mi empresa cada vez que piensa o me dice lo que le cuesto y no repara en lo que le aporto ni en el impacto de sus palabras que desmotivan a un muerto. Espero con esto que mi empresa y todas las de este país empiecen a sentirse orgullosos de tener trabajadores estupendos como yo y sigan mi ejemplo (trabajar duro pero con dignidad)

    Feliz 2017

  • #2

    Dano (sábado, 31 diciembre 2016 03:31)

    Estamos completamente de acuerdo con tus palabras.