Quien tiene magia, no necesita trucos

Decía Lee Cockerell, ex-Vicepresidente de Walt Disney Resorts, en referencia  al éxito de la compañía  que dirigía:

 

“No es la Magia la  que hace que funcione, es la forma en la que trabajamos la que hace la Magia”

 

Esta frase estandarte de los empleados de Disney, va más allá de la pura creatividad; implica todo un trabajo de equipo y un gran líder capaz de orquestar como un gran director a todos los que forman parte de la orquesta. Y ese es el rol del líder, coordinar todas las partes de la compañía, para crear la magia a entregar al cliente.

 

Uno de los puntos más interesantes sobre liderazgo que promueve Disney se expresa del siguiente modo:

 

“Dale a las personas un propósito, no simplemente un trabajo”, y para un gran líder, esto se traduce en la necesidad de mostrar siempre pasión y  buscar formas de romper esquemas, lograr el compromiso de todo el equipo, tomar siempre la iniciativa, y apreciar, reconocer y estimular a quien lo merece, logrando que se trabaje con alegría.

 

La alegría es un sentimiento de consciencia (uno es alegre). El placer es un estado emocional (uno siente placer). Ser alegre es una decisión propia y existencial. Tener placer es un acto externo y momentáneo.

 

¿Sera que nuestra sociedad necesita para su consumo gente placentera y no alegre?

 

Es triste ver hoy en día quien por nombrarle jefe también se considera líder. No podemos mejorar lo que hacemos si no mejoramos lo que somos. No por comprar un piano eres pianista, ni por tener un hijo un padre o madre, ni por dirigir un equipo un líder.

 

A nadie se educa con arengas, ni con gritos sino con la claridad de la palabra permanente que abone su corazón. A mayor claridad, mayor conciencia, y a mayor conciencia mayor compromiso. Y a mayor confusión, mayor ignorancia, y a mayor ignorancia, mayor indiferencia.

 

La primera diferencia para saber si una persona es jefe o líder es ver si se le olvidó sonreír. A una persona que no sonríe no se la puede tomar en serio.

 

Y analice su capacidad de asombro.

 

Asombro significa sin sombra. Con plena luz. Los seres más felices son los niños porque se asombran por todo. Cuando alguien me dice "ya no me asombro por nada" sé que hablo con un amargado.

 

Y que sus sentimientos, pensamientos y actuaciones sean coherentes. Así conseguirá dar ejemplo y que los demás le sigan, no simplemente que acaten órdenes.

 

El sentimiento es el lenguaje del alma. El pensamiento la concreción de las imágenes. La experiencia es el resultado no de lo que nos pasa, sino de lo que hacemos con lo que nos pasa. Las palabras son simplemente expresiones: ruidos que expresan sentimientos, pensamientos y experiencia. Las palabras le pueden ayudar a uno a entender algo. La experiencia le permite conocerlo. Mejor sería aprender a comunicarnos y entendernos con sentimientos, pensamientos y experiencias que con palabras.

 

Y recuerde que enseñamos lo que sabemos pero contagiamos lo que vivimos. No emocionan los títulos sino la forma de ser y cómo nos tratan. Cuando alguien obtiene un título parece que ya solo piensa en enseñar, y se nos olvida que siempre tenemos que seguir aprendiendo. La enseñanza es el medio, el aprendizaje el fin

 

Vivimos en un mundo de respuestas que ha olvidado sus preguntas. Somos muy dados a enseñar pero nos cuesta aprender. Y la pregunta es la más creativa de las actitudes humanas, ya que gracias a las dudas y a la curiosidad podrá encontrar soluciones distintas.

 

Hay dos decisiones que te harán crecer en tu vida. Una el día que sepas lo que no quieres. Otra el día que sepas lo que quieres. Ahora mismo eres lo más joven que nunca volverás a ser jamás. El tiempo no se detiene ni espera por nadie. Aquí, ahora y en este momento es el único presente que le ayudará a moverse y cambiar si algo no le gusta.

 

Nuestros puntos de vista están condicionados por el lugar en que nos paramos en la vida. Nos quejamos de lo que no podemos hacer, no de lo que hacemos mal.

 

El éxito de una compañía depende de la felicidad y calidad de los empleados, y sin este factor clave, la innovación no sería posible.

 

La empresa, en su esencia es emocional, vital, innovadora, alegre, creativa, emprendedora e impulsora del máximo potencial humano en la búsqueda de la excelencia al servicio de otros.

 

Si deseas poner al cliente primero, entonces debes poner antes que al cliente a aquél que lo sirve. Los empleados que no se sienten relevantes, raramente hacen contribuciones relevantes

 

Tenga fe en que se puede conseguir. La fe no hace que las cosas sean más fáciles, pero sí que sean posibles.

 

Aplíquelo con sus empleados. Harán magia, sin necesidad de trucos. 

 

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Comentarios: 9
  • #1

    Pilar de Marín Giménez (jueves, 27 julio 2017 10:06)

    Hola Pepe,
    Me llega tan adentro todo lo que escribes, que cada vez que leo alguno de tus artículos, intento retener todas esas frases que me hacen sonreír y encontrar mayor sentido a todo. Ojalá pudiera.
    No dejes de escribir. Un beso.

  • #2

    Juana Perez (jueves, 27 julio 2017 10:17)

    Gracias por este artículo, brillante como siempre!

  • #3

    Paco López (jueves, 27 julio 2017 14:11)

    Gracias Pepe, como siempre muy gratificante leer lo que escribes, un abrazo muy fuerte y hasta muy pronto.

  • #4

    Miguel Lopez (jueves, 27 julio 2017 14:40)

    Tu magia es el amor a todo lo que haces. Muchas gracias por escribir y compartir estas reflexiones

  • #5

    Fernando Gómez (viernes, 28 julio 2017 09:41)

    Cuánta verdad en todo lo que comentas Pepe. Y una apreciación que se destila de tu artículo. ¿Cómo van a ser líderes personas que no son buenas en el sentido amplio de la palabra por muy alto que lleguen en un organigrama?
    Las competencias emocionales y una especie de auditoría de valores deberían estar en las carpetas de promoción y en las evaluaciones de desempeño de aquellas personas que queramos colocar al frente, perdón, al servicio de un equipo.

    Un abrazo
    Fernando

  • #6

    Alex Rodriguez Valls (viernes, 28 julio 2017 13:20)

    buf! ...brillante chorreo de bofetones de enseñanza. Si se lee con mirada autocrítica, cuecen pero se agradecen.
    Gracias
    ARV

  • #7

    marisol llano cue (viernes, 28 julio 2017 17:34)

    Hola dn Jose..muchas gracias por enviarme estos articulos,son una maravilla y muy inspiradores...a ver cuanto soy capaz de poner en practica..!!
    un abrazo desde Santander. marisol

  • #8

    Anónimo (viernes, 08 septiembre 2017 11:11)

    Erase una vez una muchacha que vino a la aldea con ganas de comerse el mundo como repostera. Entró a trabajar de panadera en la mejor panadería de la aldea.
    Entró brillando a trabajar brillando y llena de ilusión, convencida de poder transmitir todo lo bueno de sí misma al poder trabajar en el mundo mágico de la repostería. Pronto se percató de que la panadería no era por dentro tan colorida como mostraba su escaparate. Dentro el ambiente era frio, cargado, gris y agrio....pasito a pasito ella fue coloreando el entorno con su buén humor, su sonrisa constante, sus buenas formas, su creatividad.... Cada día de cambio a positivo se animaba más a seguir aportando su granito de arena creyendo que conseguiría cambiar la actitud negativa del panadero hacia sus ayudantes.
    El pan si era cada vez más rico, las rosquillas mas apetitosas, la tienda más grande, las clientas venían cada vez más y repetían sus compras ...pero en la trastienda se seguía voceando, humillando, desmotivando a los pobres empleados. Poco a poco la muchacha dejaba de brillar, sonreía menos... perdía la ilusión y se empezaba a volver tan gris y agria como los demás. Las rosquillas empezaron a perder su buén sabor aunque en el escaparate seguían siendo apetitosas y bonitas.
    Un buén día la muchacha se despertó con plena certeza de que se había equivocado por completo... que nadie puede cambiar nada ni a nadie si el otro no quiere. Se dió cuenta de que en la panadería no había magia porque:

    ¨No se mejora los que somos, se prefiere mejorar lo que hacemos¨ ¨los equipos no son dirigidos por líderes¨...y los ¨equipos¨ no trabajan juntos hacia una misma meta porque en esta empresa ¨Alas personas se les dá un trabajo, nunca un propósito¨ y ¨los trabajadores cuestan...no aportan¨ ¨el convenio regula las obligaciones de los trabajadores pero nunca los derechos de estos...y si los mencionas: A CORTARLE LA CABEZA! (Alicia en el País de las Maravillas)
    ¨Se castiga a los trabajadores en vez de educarlos¨ ¨Se premia a los que más mano dura tienen y más alto gritan.....se castiga al que trabaja constante en silencio¨

    La desmotivación empieza a pasar factura a la muchacha, se mira al espejo y se dice a si misma: ¿que valor añadido es esta empresa para mi y yo para ella? La respuesta es NINGUNO. En ese momento decide que lo mejor es marchar dejando todo lo bueno de ella a sus compañeros en vez de sustentar un puesto de trabajo que otro puede ejercer mejor que ella. Al despedirse del panadero este le pregunta: ¿Porqué te vas? y ella le dice: Porque ya no puedo hacer magia! El panadero sin mirarla a la cara le dice: "ya no me asombro por nada".

    MORALEJA:
    Aprendamos señoras y señores empresarios de que ¨Enseñamos lo que sabemos pero contagiamos lo que vivimos¨ y ¨Nos quejamos de lo que no podemos hacer, no de lo que hacemos mal¨, ¨Que un trabajador motivado vale por 2¨ ¨Que tu éxito también se lo debes a tus trabajadores¨ y para terminar deciros que no cuando se miren en el ¨espejito mágico¨ no vean lo que quieren ver...sino la realidad de su empresa ESCUCHE, OBSERVE y SABRÁ...si es realmente un líder....ACTUARÁ por bien de tu empresa y la de tus trabajadores.

    Y colorín colorado este cuento ha acabado!

    FIN

  • #9

    Vicky Salinas (martes, 12 septiembre 2017 08:14)

    Felicidades por ser capaz de tener esa filosofía de vida y enhorabuena por ser capaz de trasmitirla y que llegue.
    No se trata de cambiar el mundo pero si de aportar nuestro granito de arena para que este sea mejor y si se consigue que al menos una persona sea mas feliz ya es un éxito.
    Complicado y fascinante trabajar con personas.
    Gracias... sigo trabajando en ser mi mejor versión.